Archivo para diciembre, 2007

La Ejecución de Luis XVI

Posted in Arte, Literatura on diciembre 26, 2007 by 1789rev

El Mercure de France (noviembre, 1951), publica un interesante artículo en el que Roger Goulard, basándose en documentos inéditos y particularmente en una carta de Charles-Henri Sanson, verdugo de París y ejecutor de Luis XVI, precisa con dramáticos detalles cómo se desarrollaron los últimos momentos del infortunado monarca.

El rey fue llevado en carroza hasta el lugar en donde se alzaba la guillotina y se negó enérgicamente a dejarse atar las manos a la espalda no cediendo sino ante los ruegos del Abbé Edgeworth, que le asistía en aquel trance. El verdugo le cortó los cabellos, que le caían sobre el cuello, y le llevó hasta la guillotina, haciéndole marchar hacia atrás para que no viera el tremendo aparato.

«El príncibe -escribe Roger Goulard-, forzando la voz, dijo en ese momento: “Pueblo: muero inocente”. Después, volviéndose hacia Sansón y los dos ayudantes, añadió: “Señores, soy inocente de cuanto se me imputa. Deseo que mi sangre pueda cimentar la felicidad de los franceses”.» Tales fueron las «últimas y verdaderas palabras de Luis Capeto», escribió Charles-Henri el 20 de febrero, al director del periódico El Termómetro del día, donde su carta se publicó en la síguiente jornada.

Charles-Henri y su hijo y ayudante tumbaron vivamente al rey boca abajo sobre la báscula, y necesitaron emplear toda su fuerza para sujetarlo, porque se debatía enérgicamente. Aunque sólidamente atado con cuerdas, aún se movía, pese a los consejos del sacerdote, que le recomendaba se calmara.

Unos segundos después, a las diez y veinte exactamente, cayó el cuchillo, «ahogando un gran grito de la desventurada víctima».

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“Fouché, el genio tenebroso” de Stefan Zweig.

Posted in Arte, Literatura on diciembre 24, 2007 by 1789rev

84-261-5502-23.jpgFouché, el genio tenebroso (también traducido al castellano simplemente como Fouché) es un libro biográfico del escritor austríaco Stefan Zweig en el que se narra la vida del político francés Joseph Fouché.Este libro es la particular visión de Zweig acerca de la vida del influyente político francés José Fouché, que desempeñó un papel importante en la Francia de finales del siglo XVIII y principios del XIX, es decir, en el convulso periodo que media entre la revolución francesa y el imperio napoleónico, y la vuelta a la monarquía por la que el estado francés pasó durante esos años.Zweig aborda el libro siguiendo su estilo particular, en el que prescinde de fechas y datos para ahondar en la personalidad y el carácter del personaje retratado, buscando sus motivaciones íntimas y tratando de desentrañar así las verdaderas causas de los acontecimientos.Nos advierte en el prefacio al libro que aunque elige la figura de José Fouché no lo hace porque piense que se trata de alguien admirable, sino más bien porque le parece el ejemplar perfecto del político, es decir, un hombre absolutamente inmoral, con todas las connotaciones que eso implicaba en la época en la que escribió, y para la que escribió esta obra –la convulsa época del siglo veinte, con sus fascismos y sus abusos de poder-.Si elige a José Fouché es porque, a su juicio (y a juicio también de otros hombres como Balzac), fue una persona que influyó muchísimo más de lo que dictan las apariencias en el curso de los acontecimientos de esa época.

Fouché fue un poder en la sombra que sobrevivió a figuras como Robespierre o el propio Napoleón, ya que, como cuenta Zweig en este libro, ambos desearon su muerte pero por distintas circunstancias no pudieron acabar con él. Fouché no tuvo inconveniente para cambiar de opinión y defender causas opuestas y contradictorias. Al retratar a este francés hace un retrato de la época del terror (la revolución de Robespierre), del posterior periodo imperial –la época de, en palabras de Zweig, el monomaniático Napoleón), y el fin de éste con la vuelta a la monarquía (gracias a las gestiones de Fouché). Esboza a la vez la figura de otros personajes importantes e influyentes de la época, empezando por los Robespierre, Murat, Danton, y alcanzando al propio Napoleón.

Stefan Zweig hace uso de abundantes recursos del lenguaje, creando un texto vivo y de intenso dramatismo. Además, refleja inevitablemente su erudición y conocimiento tanto de la época como de la propia naturaleza humana. La obra trasciende así a la propia época y personajes que retrata, siendo un perfecto ejemplo de la maldad, la ingratitud y la mezquindad que caracterizan a los seres humanos.

El Ocho, de Katherine Neville

Posted in Arte, Literatura on diciembre 19, 2007 by 1789rev

El OchoCatherine Velis es una experta informática que trabaja para una gran empresa situada en la ciudad de Nueva York. Pero por una decisión suya con la que la empresa no está muy de acuerdo, se opta por su traslado a Argelia donde trabajará elaborando un programa informático para la OPEP. 

Durante los días en los que prepara su viaje a Argelia, acompaña a su amiga Lily Rad, experta ajedrecista, a un torneo en el que conocerá al gran maestro de ajedrez ruso Alexander Solarin, donde se verá involucrada en la muerte del oponente de Solarin, Anthony Fiske, y en la desaparición del chofer de Lily, Saul. A partir de aquí y sin quererlo se verá embarcada en la búsqueda de las piezas de un ajedrez legendario, el ajedrez de Montglane que según la leyenda perteneció a Carlomagno y que en sus piezas encierra una fórmula que abre las puertas a un poder superior. Una búsqueda similar a las que dos siglos antes emprendió Mireille, una novicia de la Abadía de Montglane por reunir todas las piezas que fueron desenterradas y dispersadas lejos de la Abadía al comienzo de la Revolución Francesa, para evitar que cayera en manos equivocadas.

Con “El Ocho” inició su trayectoria literaria la escritora norteamericana Katherine Neville. Un inicio a lo grande sin duda, más teniendo en cuenta que este su primer libro cuenta con un volumen considerable de páginas. A través de ellas desarrolla dos historias paralelas, protagonizadas por dos mujeres aventureras (hecho singular en un libro de aventura), separadas entre sí por doscientos años y con un objetivo común: encontrar y reunir las piezas del ajedrez de Montglane e intentar descifrar la fórmula que encierran.

Y es que el eje de esta novela es el milenario juego del ajedrez, con continuas referencias a él a lo largo del libro y relacionándolo con disciplinas como las Matemáticas, la Astrología, la Música… Incluso cada capítulo se inicia con la cita de un libro que hace referencia al juego de cuadros blancos y negros. También la autora maneja a los personajes de su novela como si de peones se trataran, enfrentándolas, eliminándolas, poniéndolas en jaque en ocasiones…Así, la novela se inicia con una serie de personajes a los que poco a poco se van añadiendo más, de tal forma que después de los movimientos que se hacen a lo largo de la novela quedan sólo los principales, quedando claras las relaciones entre ellos, que quizá al principio del libro están bastante turbias.

Destaca también la capacidad de la autora para introducir en la trama personajes históricos de la Revolución Francesa (en el caso de los capítulos del libro protagonizados por Mireille) y relacionarlos con el resto de personajes, de forma que se construye una historia bastante creíble. Lo mismo hace en el otro eje de la historia, en la búsqueda protagonizada por Catherine Velis, aunque de forma menos evidente. Es digna de mención las descripciones que la autora hace de momentos históricos tan importantes como fue el Terror de la Revolución Francesa, de manera tan cruenta que es casi posible hacerse una imagen de la masacre que allí aconteció.

Un relato de aventuras, misterio, amor… con el romanticismo añadido de los pueblos y gentes de Argelia, del desierto argelino y del Tassilli, lugares en donde se desarrolla buena parte de la novela, ingredientes que hacen de “El Ocho” un libro ideal para pasar un buen rato de ocio leyendo, descubrir un poco más el juego del ajedrez y quizás también para aprender un poco de matemáticas o de historia.

Luis XVI: el rey guillotinado – Nacimiento, infancia y ascensión al trono

Posted in Antirrevolucionarios on diciembre 9, 2007 by 1789rev

Luis XVI joven Luis XVI (Versalles, 23 de agosto de 1754 – París, 21 de enero de 1793) fue el tercer hijo de Luis Fernando, Delfín de Francia y María Josefina de Sajonia. La segunda esposa de Delfín era hija de Federico Augusto III de Polonia, Rey de Polonia. Su padre murió joven y nunca llegó a reinar, por lo que la descendencia pasó a Luis, que sucedió así a su abuelo Luis XV.

Su padre no se ocupó de su educación, la cual le fue confiada al Duque de La Vauguyon. La educación de Luis se centró más en las artes y las ciencias que en lo necesario para gobernar un país, debido en parte al duque de La Vauguyon y en parte a los intereses personales de Luis, el cual tenía gran interés por materias como la geografía o la historia.

El 16 de mayo de 1770 contrajo matrimonio con María Antonieta, hija de Francisco de Lorena (Francisco I de Austria) y de María Teresa I de Austria, de la casa de los Habsburgo, con la que tuvo cuatro hijos.

Tras la muerte de su abuelo, Luis ascendió al trono francés en la catedral de Notre Dame, con una nueva corona compuesta de rubíes, zafiros y el diamante más fino del mundo, El Regente.  Fue nombrado como Luis XVI. Tenía en ese momento veinte años.

El Regente: un diamante con historia

Posted in Arte on diciembre 9, 2007 by 1789rev

El RegenteEste diamante fue descubierto en 1701 por un esclavo indio cerca de Golconda, que pesaba en bruto 410 quilates. Uno de sus propietarios fue el primer ministro inglés William Pitt, quien lo hizo tallar para obtener un diamante de forma abombada de 140,50 quilates y, hasta su venta al Duque de Orleáns, regente de Francia cuando Luis XV era un niño en 1717, fue conocido como El Pitt. Fue entonces cuando se le puso el nombre de El Regente, y fue engastado en la corona que Luis XV llevó el día que subió al trono.

Después de la Revolución Francesa fue propiedad de Napoleón Bonaparte, quien lo engastó en la empuñadura de su espada.

 En la actualidad, se encuentra expuesto en el Louvre.

Francia en crisis

Posted in Historia on diciembre 9, 2007 by 1789rev

Más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera al trono (1774), el Estado francés había sufrido periódicas crisis económicas motivadas por las largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV, la mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa e India (1754-1763) y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783).

Los defensores de la aplicación de reformas fiscales, sociales y políticas comenzaron a reclamar con insistencia la satisfacción de sus reivindicaciones durante el reinado de Luis XVI. En agosto de 1774, el rey nombró controlador general de Finanzas a Anne Robert Jacques Turgot, un hombre de ideas liberales que instituyó una política rigurosa en lo referente a los gastos del Estado. No obstante, la mayor parte de su política restrictiva fue abandonada al cabo de dos años y Turgot se vio obligado a dimitir por las presiones de los sectores reaccionarios de la nobleza y el clero, apoyados por la reina, María Antonieta de Austria. Su sucesor, el financiero y político Jacques Necker tampoco consiguió realizar grandes cambios antes de abandonar su cargo en 1781, debido asimismo a la oposición de los grupos reaccionarios. Sin embargo, fue aclamado por el pueblo por hacer público un extracto de las finanzas reales en el que se podía apreciar el gravoso coste que suponían para el Estado los estamentos privilegiados.

La crisis empeoró durante los años siguientes. El pueblo exigía la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza y el tercer estado), cuya última reunión se había producido en 1614, y el rey Luis XVI accedió finalmente a celebrar unas elecciones nacionales en 1788. La censura quedó abolida durante la campaña y multitud de escritos que recogían las ideas de la Ilustración circularon por toda Francia. Necker, a quien el monarca había vuelto a nombrar interventor general de Finanzas en 1788, estaba de acuerdo con Luis XVI en que el número de representantes del tercer estado (el pueblo) en los Estados Generales fuera igual al del primer estado (el clero) y el segundo estado (la nobleza) juntos, pero ninguno de los dos llegó a establecer un método de votación.A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales, que se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789.

 Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiados de la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados. El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales. Las discusiones relativas al procedimiento se prolongaron durante seis semanas, hasta que el grupo dirigido por Emmanuel Joseph Sieyès y el conde de Mirabeau se constituyó en Asamblea Nacional el 17 de junio. Este abierto desafío al gobierno monárquico, que había apoyado al clero y la nobleza, fue seguido de la aprobación de una medida que otorgaba únicamente a la Asamblea Nacional el poder de legislar en materia fiscal.

Luis XVI se apresuró a privar a la Asamblea de su sala de reuniones como represalia. Ésta respondió realizando el 20 de junio el denominado Juramento del Juego de la Pelota, por el que se comprometía a no disolverse hasta que se hubiera redactado una constitución para Francia. En ese momento, las profundas disensiones existentes en los dos estamentos superiores provocaron una ruptura en sus filas, y numerosos representantes del bajo clero y algunos nobles liberales abandonaron sus respectivos estamentos para integrarse en la Asamblea Nacional.

Comienzo

Posted in Uncategorized on diciembre 4, 2007 by 1789rev

En 1789 se avecinaban tiempos de cambio en la Francia de la monarquía absoluta. Aquel año fue el comienzo de lo que hoy conocemos como Revolución Francesa,  quizá la época más convulsa de la historia de ese país, y la que marcó un antes y un después en su sociedad y su forma de vivir.

Muchos fueron los detonantes para que se produjeran tales cambios, pero, ¿quiénes fueron realmente los artífices de la Revolución? ¿Contra qué otros luchaban? ¿Actuaron de forma honesta, o sucumbieron al exceso de popularidad y poder con la tiranía que pretendían erradicar? Estos son algunos de los interrogantes a los que intenta dar respuesta el presente blog. 

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